Hoy, muchos creen que están “liberados” o aparentan estarlo con respecto de la influencia familiar. O se acogen a las influencias del cine y los dramatizados, donde se da a entender que pertenecer a una familia es simplemente “compartir la misma lotería biológica” o pelear por el mando a distancia y por eso comparten el mismo techo sin más. Esto sin tener en cuenta el hecho de considerar que todos tienen solo derechos y no deberes ni un rol que jugar allí.
A esta percepción contribuyen varios actores: los sicólogos —sin p— que sustentan la tesis de la “represión” afectiva, moral y “traumática”, entre otras pseudo tesis; y los medios de comunicación que, sobre todo en sus películas, muestran casi siempre los individuos viviendo solos o rechazando y ridiculizando cualquier contacto familiar. También se suma a este grupo de detractores el feminismo, para el cual la familia es un lastre, y ni qué decir de las fuentes de esta corriente, que es el MARXISMO CULTURAL. Durante el siglo XX y poco a poco, inicialmente, y luego de manera acelerada, esta ola contaminante se fue propagando por el mundo hasta incrustarse en la concepción que mueve a un alto número de habitantes en casi todos los países del mundo.
Partiendo de lo anterior surgen muchas preguntas y una de ellas es si nuestra manera de ver la familia condiciona los resultados que obtenemos en la vida, o en otras palabras si se aplica un “dime qué piensas de tu familia y te diré qué tan bien te va en la vida”.
Nuestra respuesta es un sí rotundo a esta última frase que proponemos, pero agregamos a ello que tales “visiones” modernistas de la familia lo que hacen es DESTRUIR VIDAS. Así de sencillo y con mayúsculas. Sicólogos que pasan horas y horas sustentando teorías freudianas de la represión, planteadas por aquel que aparece como padre del psicoanálisis pero cuya meta fundamental era llevar al desprecio la moral y la ética que durante siglos había tomado un rumbo con profundas raíces científicas en siglos pasados. Otros “clásicos” de la “sicología” fueron poniendo nuevas construcciones sobre la auténtica psicología hasta ocultarla casi totalmente. Así se deterioró casi por completo la visión de familia y se olvidó que esta Institución es un ecosistema completo que afecta todas las esferas de nuestra vida.
En síntesis podemos afirmar que la familia es el único entorno viable para que el ser humano alcance su completo desarrollo.
Vamos a demostrar de manera muy concreta el valor científico de un correcto análisis antropológico, psicológico y espiritual, basado en el orden establecido por Dios.
Todas las implicaciones que tiene para la vida y la realización personal lo que venimos planteando son estudiadas a fondo, pero de manera muy pedagógica, en el DIPLOMADO: “Psicología Individual y Familiar”. El desarrollo que encuentras en este curso va desde la definición clara de lo que somos como individuos y como miembros de una familia. Puedes acceder a la primera lección o Introducción, que tiene 6 partes, haciendo clic en el siguiente enlace:
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